Llegar a la fotografía no ha sido un camino fácil. Hace
15 años empezaba a trabajar en una consultora en la planta 31 de un rascacielos, y
nunca imaginé que unos años después, decidiría cambiar mi vida. En aquel
momento tampoco sabía demasiado de fotografía. Pero si sabía que lo que tenía
no era para mí.
Disfrutaba en el cine o descubría la mirada de muchos fotógrafos en las exposiciones
a las que siempre me ha gustado ir. Me interesaba mucho más cualquier cosa
relacionada con el arte o que pudiera hacer con mis manos.
Finalmente me formé en una escuela de fotografía y después llamé a la puerta de un estudio en La latina. Allí empecé
de nuevo, desde cero. Ayudaba en las producciones de publicidad y moda, y me
hicieron los primeros encargos como asistente, cubriendo eventos, prensa y hasta un
festival de teatro. Recuerdo mi emoción al ver mi primera foto publicada en El país.
Después, las bodas llegaron de forma inesperada para quedarse. De ellas, me gusta
acompañar tan de cerca a las parejas, planificar sus retratos de familia y buscar la
belleza en todas partes en un día tan feliz para todos.
Esos trabajos de fotografía de bodas conviven con las fotos de pequeñas (grandes)
marcas que han contado conmigo. Disfruto de las producciones de moda desde la organización
y la dirección de arte hasta el final. Siento mucha calma al retratar interiores y objetos bonitos. Retratar a una familia o la ropa de una marca que me
gusta enriquece cada uno de esos trabajos. La mirada, la curiosidad y la dedicación y el amor por mi trabajo son siempre los mismos.
De esos principios va a hacer casi 8 años. Hoy me siento muy afortunada de tener un
oficio tan bonito, que me permite trabajar desde mi parte más creativa.
® elisa abión · Todos los derechos reservados | Política de privacidad · Aviso legal · Política de cookies · Accesibilidad